lunes, 2 de octubre de 2017

El Papa Francisco se manifestó "profundamente entristecido" por el asesinato de 50 personas en Las Vegas y comprometió su oración por ellos y por los 400 heridos.
Poco antes había expresado que la vida "es el don más grande que Dios nos ha dado a cada uno", en un audiencia por el anuncio de la Jornada del Don 2017.
En un contexto de marchas y contramarchas a favor y en contra de la vida y del aborto, vale la pena detenerse un momento a reflexionar sobre este fenómeno tan maravilloso y apasionante de vivir y preguntarse porqué y para qué vivimos, y los motivos que pueden llevar a un hombre a matar a su semejante.
Recemos por las víctimas, por su victimario, por todos aquellos que buscan un sentido a su vida y por aquellos que luchan por vivir en forma coherente con su Fe y con sus valores.+


(Zenit.org), 2 OCTUBRE 2017
ROSA DIE ALCOLEA
Jóvenes del Instituto Italiano de Donación © L´Osservatore Romano
Jóvenes Del Instituto Italiano De Donación © L´Osservatore Romano
(ZENIT – 2 Oct. 2017).- “El don más grande que Dios nos ha dado a cada uno es la vida; y la vida es parte de otro don divino originario que es la creación”, ha señalado el papa Francisco.
El papa ha recibido esta mañana en la Sala Clementina del Vaticano a los participantes en la reunión organizada por el Instituto Italiano de Donación con motivo de la Jornada del Don 2017.
“El don de la vida y el don de la creación provienen del amor de Dios por la humanidad; más aún, a través de estos dones Dios nos ofrece su amor” –ha indicado el Papa– “Y en la medida en que nos abrimos y lo acogemos, podemos convertirnos a nuestra vez en don de amor para nuestros hermanos”.
Asimismo, el Papa ha encomendado una tarea: “Todos debemos sentir la gran responsabilidad de proteger adecuadamente la creación y de cuidarla, defendiéndola de las diversas formas de degradación”, ya que –ha apuntado el Santo Padre– lo “hemos recibido como un don gratuito de la bondad de Dios”.
El “don”, que se celebra en Italia el 4 de octubre, al que está llamado “todo el mundo, especialmente los niños y jóvenes –ha afirmado el Papa– es una experiencia educativa, que hace crecer humana y espiritualmente, abriendo la mente y el corazón a los amplios espacios de la fraternidad y la compartición. ¡Así se construye la civilización del amor!”.
Así, el papa Francisco ha animado a los jóvenes “a continuar su alegría” y a ser “hombres y mujeres, chicos y chicas defensores de la vida, custodios de la creación, testigo del amor donado que genera frutos de bien para la colectividad”.