lunes, 10 de diciembre de 2018

Música que eleva y engrandece

El Magnificat de Johann Sebastian Bach
por William Orbaugh, de Misioneros Digitales Católicos

Muchos músicos han abordado la tarea de musicalizar la oración atribuida a la Virgen María
¿Por qué poner música a las oraciones, rezos y textos de la liturgia?
Desde la consolidación del cristianismo, con sus ritos y ceremonias,  durante el servicio religioso todos y cada uno de los textos se los decía cantando. No para que quedara “más lindo” o más alegre, sino porque ése era el protocolo de comunicación con Dios.

¿La música, un lenguaje para dirigirse a Dios?
Durante la Edad Media – que inicia allá por el año 476, con la caída del imperio Romano de Occidente, poco después de la oficialización del Cristianismo – la corriente de estudio más  generalizada, era la de las llamadas “Artes Liberales”, entre las que junto a la Geometría (el estudio de las formas en su estado puro), la Astronomía (el estudio de las formas en movimiento)y la Aritmética (el estudio del número en su estado puro), se estudiaba la Música (el estudio del número en movimiento). Así, la música formó parte del estudio de la aritmética, la geometría y la astronomía.

De entre todas estas materias, la música era considerada la más elevada, porque además de abordar contenido numérico e intelectual, la música era un lenguaje. Si el estudio de la aritmética y la geometría, perseguían comprendery dominar la naturaleza del número y el espacio; y la astronomía observarla, comprenderla, predecirla; la música permitía “crear” de acuerdo a los parámetros que sólo el que había creado todo: el número, el espacio y los astros podría comprender.
Para dirigirse a Dios, uno no lo haría en lengua vulgar, sino en latín (considerado el idioma más elevado) y tampoco le “hablaría” (como se le habla a un igual), sino se entonaría las sílabas de acuerdo a intervalos y modos rítmicos, previamente seleccionados por su correspondencia con parámetros astronómicos y/o numéricos, que tendrían un significado teológico.

La música era el medio para hablarle a Dios en sus términos.
Durante el servicio religioso, el sacerdote no se dirigía a los fieles, sino a Dios. De hecho, les daba la espalda. Él intentaba, pretendía que Dios escuchara y comprendiera sus oraciones, porque su contenido estaba traducido en simultáneo, al lenguaje de los astros y los números: la música.

No se utilizaba instrumentos, sólo se utilizaba la voz humana – salvo el órgano, por su similitud con la voz humana y sólo cuando un refuerzo fuera imprescindible –. ¿Por qué? Porque un instrumento musical era necesariamente imperfecto, porque habría sido hecho por el hombre. El único instrumento musical perfecto, sería aquel hecho por Dios mismo: la voz humana.

Originalmente, se cantaba a una sola voz (todos la misma melodía), pero la acústica de la iglesia, el eco y la resonancia, hacían que sonara como muchas voces complementarias. Para los fieles, a través de la acústica, Dios aprobaba lo que escuchaba y aportaba el resto.

A partir de San Francisco y Santo Tomás – siglo XIII – la iglesia da un giro más humanista y gradualmente el servicio religioso se enfoca más en los fieles, su comprensión de la liturgia y su participación en las ceremonias. Los músicos empiezan a aprovechar los recursos musicales, para hacer más conmovedores los textos religiosos y litúrgicos. Gradualmente, la música pasa de ser numérica, para ser más afectiva y conmovedora, y dejaría de ser parte de las “Artes Liberales”, para integrarse a las “Bellas Artes”. Esto alcanzará su apogeo durante siglo XVII (el Barroco), sobre todo gracias al aporte de la Iglesia Luterana, que desde sus inicios dio mucha importancia a la música, como articulador de la fe. Pero repito, a partir del siglo XVII, tanto la Iglesia Católica como la Luterana, aprovechan la música con similar eficacia.

Muchos músicos han abordado la tarea de musicalizar la oración atribuida a la Virgen María y que es notable por muchos aspectos entre los que destaca el hecho de incluir una profecía: “desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada”.Y es que en aquel entonces, a las mujeres les estaba prohibido hacer profecías, so pena de ser acusadas de hechicería, lo que da muestra del valor de María y sobre todo, de la certeza y fe que tenía del amparo de Dios.

El proceso de musicalizar la oración consiste en separar cada una de las frases del texto y componer para cada una, arias y canciones corales que formarían parte de un todo.

El Magnificat de Johann Sebastian Bach es un buen ejemplo. Inicia con:
“Magnificat anima mea Dominum” a coro, con la celebración de timbales y trompetas, elevando esas palabras a nivel de “mantra”, con un marco musical de glorificación y celebración.
Sigue el “Et exultavit spiritus meus in Deo salutari meo” (y mi espíritu se regocija en Dios, mi salvador), en un aria para soprano.
Sigue un aria a cargo de la soprano, llena de humildad y gratitud “Quia respexit humilitatem ancillae suae ecce enim ex hoc beatam me dicent”, que se transforma en una poderosa y vigorosa entrada del coro en  “omnes generationes” (todas las generaciones)
Sigue “Quia fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius”, (porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es Santo) en una profunda aria para bajo, representando el poder y grandeza de Dios.
Sigue un bellísimo y  conmovedor dúo “Et misericordia eius ad progenie in progenies timentibus eum” (y su misericordia llega de generación en generación a los que le temen)
Luego, el poderoso “Fecit potentiam in brachio suo, dispersit superbos mente cordis sui”, (Él hizo proezas con su brazo: dispersó a los soberbios de corazón ) con coro completo y trompetas triunfales.
Sigue el dramático “Deposuit potentes de sede, et exaltavit humiles” (derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes), para tenor, en el que con el canto recrea secuencias descendientes (para los derribados que caen) y ascendentes (para los humildes que ascienden)
Luego el “Esurientes implevit bonis, et divites dimisit inanes” (a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos), con un aria de carácter pastoril.
Sigue “Suscepit Israel puerum suum recordatus misericordiae suae” (Auxilió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia), en un conmovedor trío femenino.
Inicia el final de la obra con “Sicut locutus est ad patres nostros Abraham et semini eius in saecula” (como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre)
Y como gran remate, agrega el “Gloria Patri, et Filioet Spiritui Sancto.Sicut erat in principio, et nunc, et Semperet in saecula saeculorum. Amen.” (Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.) en el que en referencia a “como era en el principio” utiliza la misma música que usó al principio de la obra, dando a la obra una cohesión y conclusión triunfal y muy emotiva.

Recomiendo escuchar la versión de la Orquesta Barroca de Amsterdam. Que lo disfruten y pasen un momento inolvidable:

domingo, 2 de diciembre de 2018

Esperando al Mesías

Concierto de cierre del 27 Ciclo de Música Sacra 2018 organizado por la Diócesis de San Isidro con la asesoría del padre Fernando Cavaller en la Parroquia San José, del Colegio salesiano Santa Isabel. Oratorio El Mesías, de George Friedrich Haendel. ¡Aleluya! Cuatro solistas, el coro de Martínez de la Congregación Evangélica Alemana en Buenos Aires y la Orquesta Barroca Solo Deo Gloria, bajo la dirección de Santiago Cano. Magnífica forma a de empezar el Adviento. Extraordinaria culminación de un domingo primaveral. "Alabad al Señor, que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa", dice el salmo 146,1.+




martes, 13 de noviembre de 2018

Poco bohemio

Bohemian Rhapsody es una historia propia del final del siglo XX. Los ropajes artificiosos, las nuevas sexualidades, la aparatosa rebeldía, el afán de lucro, el lujo, el hedonismo, las drogas... y la música... ¡y qué musica!
Como bien dijo la crítica, lo que la película concretamente aborda es la historia de Queen; y probablemente la que la exesposa y heredera de Freddy Mercury, Mary Austin, quiso narrar: la del pequeño inmigrante "paqui" que se hace valer en la ciudad imperial con un nombre que ilustrara sus pretensiones y deseos de ser reina.
El relato es indulgente con el joven Farrokh Bulsara, que a los 18 años adoptó la ciudadanía inglesa y abandonó todas sus antiguas tradiciones; hasta el nombre. Estas tensiones familiares y su decidida aventura artística parecerían estar relejadas en la canción que titula al film, y que se puede ver subtitulada en español en el video de este texto. La letra de Rapsodia Bohemia es bastante elocuente de ese salto al vacío y de los costos que implicó para él; es como si fuera la metáfora de su vida. Una joya para nuestra página de teología rockera, ya que presenta una pulseada con el mismo demonio. La Rapsodia Bohemia parece inspirada en Fausto.
 Pero más allá de lo que Mercury transmitió efectivamente durante su alocada vida, el guión procura explicar su particular sensibilidad y sus intenciones, mas no disimular sus excesos ni sus arrebatos.
Así y todo, es una linda producción cinematográfica llena de buenos mensajes y de un contenido constructivo.
Pero parecería tener, asimismo, el afán de mantener a Queen en el podio musical que ocupó y que, a mi juicio, debe seguir ocupando. En definitiva, no desprecia el afán comercial -y la destreza de ejecución- que tanto Mercury como Queen tuvieron siempre como bandera.+

viernes, 12 de octubre de 2018

Homilía a 20 años de la Pascua de la Hna. Martha


Misa por el 20° Aniversario de la Pascua de la Hna. Martha Pereyra Iraola

Domingo XXI durante el año

Josué 24,1-a 15-17.18h

Efesios 5,21-33

San Juan, 6,60-69

Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

En primer lugar, quiero compartir con ustedes la alegría de celebrar esta Eucaristía en la que pedimos para Gloria de Dios la pronta Canonización de la hermana, y claro en el proceso primero pedimos la Beatificación.

En esta Misa que es acción de gracias por excelencia damos gracias a Dios por su nacimiento: nos relata la misma hermana Martha: “Nací en Buenos Aires, el 26 de agosto de 1913, (hoy a 105 años de aquel día) es muy lindo el relato que ella hace de su infancia, que seguro conocerán, hay gozos y dolores relatados con mirada de fe. Sabemos de sus raíces, padre y madre, ejemplares. La Revista Jesuita dijo de su madre: “En ella todo fue cristiano, de pura sabia evangélica (…)”, allí en esta escuela, la mejor, que es la familia, nació y vivió la hermana Martha que ayer se han cumplido los 20 años de su Pascua.

Celebramos la vida y recordamos su muerte, celebremos su Pascua y renovamos la certeza que fue para muchos “la ternura de Dios que nos visitó”.

En la primera lectura que hemos escuchado vimos como el pueblo repasa su propia experiencia y responden como Josué y a Josué: “nosotros también serviremos al Señor, ya que él es nuestro Dios”, en la pequeña biografía que me han enviado decía que los padre intentaron enseñarles a sus hijos a “Vivir para Dios y para los demás” y los santos son aquellos que adelantándose a los tiempos nos recuerdan siempre la verdad y novedad del Evangelio, siempre es actual. No como algunos quieren hacernos creer. El Evangelio es actual y es el camino que nos conduce al verdadero gozo. Que consoladoras y esperanzadoras son las palabras del entonces Cardenal Bergoglio: “La hermana Martha es un rayo de luz que pasó por la vida de esta Arquidiócesis predicando, con su solo vivir, la mansedumbre del mensaje evangélico” por eso que pedimos confiados y con insistencia por la pronta beatificación y canonización, porque los santo son faros y modelos que iluminan.

Y es de desear que, al mirar a ella, también cada uno de nosotros renovemos el deseo de que con solo vivir prediquemos el Evangelio.

Nosotros también como Josué serviremos al Señor, – contestó el pueblo – la hermana Martha lo enmarcó y supo que el servicio al Señor se hace real y creíble en el servicio a los hermanos, la vida de la hermana Martha se fue transformando en un generoso camino de entrega fiel al amor del Padre y al servicio abnegado y silencioso que la necesitaban.

Providencial también el Evangelio que la Iglesia nos propone como alimento en este Domingo. “¿Señor, a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el santo de Dios”. Pedro responde en nombre de todos, el Pueblo respondió también desde la experiencia de Dios. Nosotros también debemos escuchar esta pregunta del señor y responder con la generosidad y certeza que el señor tiene palabras de Vida. Que seguirlo a él no es un camino que ahoga o asfixia, sino que engrandece la vía y el corazón, que creer es el camino que nos hace felices de verdad.

Que el Evangelio vivido es carga ligera y no una piedra que aplasta. Que seguirlo a él en la Iglesia, por la fe, es un don y no una pesada herencia que nos limita o cercena. Esto esperan hoy de nosotros nuestros hermanos. El testimonio que necesitan ver los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Es duro este lenguaje le dicen algunos de los discípulos a Jesús, y sin embargo son palabras de vida, algunos de ellos se alejaron. ¿Y ustedes, pregunta el Señor, también quieren irse? Sabemos lo que respondieron algunos de los discípulos. Y nosotros ¿qué responderemos?

Los santos son los que no se fueron. Son los que por sus ejemplos de vida ayudaron a otros a seguir adelante en el seguimiento del Señor. Son los que a pesar de la dureza y exigencia que en muchos casos supone vivir y encarnar el Evangelio se mantuvieron de pie, firmes en la fe.

Por último, quisiera compartirles lo que dijo en el prólogo del libro: “Martha Pereyra Iraola, La Ternura de Dios entre nosotros”, de Fray Contardo Miglioranza, el Cardenal Bergoglio: “Muchas veces hablé con ella y, después de esas conversaciones, salí renovado y con deseos de seguir más de cerca al señor. A ella le debo mucho, pues su ejemplo me fortaleció para seguir adelante en el servicio del Señor”. Pidamos la intercesión de la sierva de Dios para que el Santo Padre, el Papa Francisco, siga con fortaleza la misión y el servicio que el Señor le ha confiado.

+Santiago Olivera
Obispo Castrense de Argentina

miércoles, 3 de octubre de 2018

Grata celebración

Foto: diario As de Colombia 
El festejo del gol de River con el que se impuso a Independiente por 3 a 1 en los cuartos de final de la Copa Libertadores de América, fue para mí lo mejor del partido porque dejó reflejada la gratitud de Santos Borré y de Juan Quintero.
Si bien ambos equipos jugaron bien, River demostró desde el principio un mayor dominio del campo de juego y creó más situaciones de gol. El equipo conducido por Macelo Gallardo alcanzó una madurez futbolísitica que se puede ver en la mecánica y en el ritmo de su funcionamiento.
Cabe agregar que, particularmente, Borré es uno de esos jugadores que se lucen y cuyo desempeño es crítico para la superación.
Así y todo, siendo estos chicos ricos y famosos, hábiles de toda habilidad y con un gran esfuerzo a lo largo de su carrera profesional, a la hora de festejar su conquista no quisieron destacar sus propios logros ni sus revanchas personales. Con sus rostros plenos de felicidad y de rodillas, elevaron sus miradas y señalaron al Cielo.
Esta foto merece ser destacada por lo que transmite, en una época infestada de imágenes paganas. Esta dupla señalando al cielo es la celebración misma de la Acción de Gracias.+

martes, 2 de octubre de 2018

Sobre el subsidio a la Iglesia

Diario Los Andes, Mendoza.
Jueves, 19 de abril de 2018
Relación histórica entre Iglesia y Estado en la Argentina: ¿quién sostiene a quién?
Por Edgardo Fretes,
Docente y Comunicador



Cuando con "inocencia discutible" algunos medios tomaron de más de 1.000 preguntas a Marcos Peña, jefe de ministros, justo la que tiene que ver con el sostenimiento de la Iglesia, como noticiable o relevante, se volvió a abrir un viejo debate sobre la relación Estado - Iglesia Católica.

Verdad Histórica
Dice Héctor Ruiz Núñez en su libro "La Cara Oculta de la Iglesia": "La mayor parte de los bienes de la Iglesia argentina tienen su génesis en la época colonial. En los siglos XVI y XVII la corona española cedió cientos de miles de hectáreas a los obispados y a los conventos que se establecieron en el nuevo mundo. En el siglo XVIII, en cambio, el crecimiento de las propiedades eclesiásticas derivó de donaciones y herencias".
En lo que hoy es Argentina, la Iglesia tenía 35.000 hectáreas de campos donde luego se establecieron los partidos de Luján, Merlo, Avellaneda, San Pedro, Arrecifes, Moreno, Quilmes, Magdalena y Tres de Febrero; en la provincia de Buenos Aires. También la Iglesia era propietaria de 300 manzanas en la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La renta que producían estas tierras servían al sostenimiento de las obras religiosas, el mantenimiento de orfanatos, hospitales y a la creación de nuevas comunidades y parroquias, en una región que crecía con gran velocidad demográfica.
Continúa el reconocido (anticlerical) periodista de La Nación: "Bernardino Rivadavia, siendo ministro de Gobierno de Martín Rodríguez, produjo un hecho que durante 150 años fue motivo de debates y reclamaciones entre la jerarquía eclesiástica y el gobierno: expropió numerosos inmuebles de la Iglesia ‘no necesarios para el culto’. Los sucesivos decretos no se limitaron sólo a los bienes, también reglamentaron distintos aspectos de la actividad religiosa, dentro de un proyecto conocido como Reforma Eclesiástica".
Esto ocurría en 1822. El detalle a tener en cuenta es que, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de las expropiaciones, el Estado no dio a la Iglesia pago o indemnización a cambio. Muchas comunidades religiosas quedaron literalmente en la calle, tal fue el caso de los Monjes Recoletos a los que se les quitó la propiedad donde hoy podemos visitar el Cementerio de la Recoleta.
Luego fueron las sucesivas Constituciones, las de 1853 y 1994, las que consagraron en su Artículo 2, el sostenimiento del Culto Católico y fue el gobierno militar de la última dictadura el que promulgó una ley dando respuesta definitiva al reclamo de la Iglesia, por aquella renta que había dejado de recibir por los bienes expropiados.
Pero hay más. Alguien insospechado de clericalismo como Bernardo de Irigoyen, en la sesión del 11 de agosto de 1871, de la Convención Constituyente de Buenos Aires, decía: "La verdad del caso, Señor Presidente, es que la Iglesia se sostenía con los bienes que poseía, donados por los fieles. Vino el año 22 en que el gobierno concibió la idea patriótica de una reforma general, y en ella comprendió también al clero. Se inició pues la reforma eclesiástica, y para llevarla a cabo sancionó una ley que en su artículo 19 dice lo siguiente: ‘Desde el 1 de Enero de 1823, quedan abolidos los diezmos y las atenciones a que eran destinados serán cubiertos por los fondos del Estado’. Viene enseguida otra disposición de la misma ley de donde resulta que no fue la Iglesia Católica la que trató de ser sostenida por el Estado sino que fue el Estado el que tomó posesión de todos los bienes de la Iglesia, el que suprimió las contribuciones con que la Iglesia se sostenía, y que fue el Estado el que creyendo que estaba realizando una reforma liberal, una reforma de alta conveniencia pública, dijo: Tomo a mi cargo el sostén del Culto Católico en este país. Ésta es la verdad histórica".
Es decir, en sencillas palabras: la Iglesia en Argentina era una organización autofinanciada e independiente del Estado. Fue el Estado el que la quiso hacer dependiente para disciplinarla e intentar manejarla en su acción y discurso. Y esta verdad no la dice la Iglesia.

Los colegios católicos
La gran mayoría de los colegios católicos del país reciben subvención estatal para el pago de sueldos. Esto es cierto. Tan cierto como que son los mismos religiosos los que gestionan esos colegios y los mismos fieles los que los mantienen en infraestructura y mejoras, elevando el nivel educativo y haciendo patria en lugares rurales y de difícil acceso.
Pero la ecuación podría ser al revés: En lugar de sacar la cuenta de cuánto "gasta" el Estado en los subsidios de los sueldos en los colegios católicos, me gustaría preguntar: ¿Cuánto gastaría el Estado si el 30% del total del alumnado del país, que concurre a establecimientos católicos, fuera a escuelas públicas? Un Estado que es corrupto, obeso y poco diligente, ¿cuánto erogaría en el funcionamiento de tal infraestructura?

El sostenimiento al revés
Según se desprende de la información que brindó el jefe de Gabinete en el Congreso, el Estado destina anualmente unos 174 millones de pesos al sostenimiento del Culto Católico. Ahora bien, en un país con un 30% de pobreza, la Iglesia apoya y acompaña en las grandes ciudades y en los rincones más recónditos del territorio, a muchas familias que se encuentran agobiadas por el peso de un Estado que no llega a curar todas las llagas y a atender todas las necesidades.
La Iglesia Católica en Argentina, a través de Cáritas Nacional, invirtió durante 2016 en educación, ayuda inmediata y emergencias, desarrollo institucional, abordaje de las adicciones y economía social y solidaria, más de 94 millones de pesos. Si tenemos en cuenta que la colecta de Cáritas se divide en tres tercios, el primero para Cáritas nacional, el segundo para la Cáritas diocesana y el tercero para Cáritas parroquial, el número se multiplica por tres y pasamos, sólo en 2016 a mucho más de 282 millones, puesto que no estamos considerando las donaciones que en todas las parroquias se reciben a diario, para el desarrollo de Cáritas y que no se cuantifican, porque se van destinando casi en forma instantánea para cubrir las necesidades de miles de familias.
No nos olvidemos de la Colecta +x-. Durante 2016 esta colecta distribuyó entre las zonas más pobres del país, más de 35 millones de pesos.
Así las cosas, teniendo en cuenta un mínimo crecimiento del 20% entre 2017-18, la Iglesia Católica en su conjunto, estaría erogando para paliar necesidades donde el Estado no está, alrededor de 380 millones de pesos.
Obviamente la Iglesia "hace el bien sin mirar a quién" y nunca va a reclamar por este rol de caridad que le es propio, al Estado, al que sí le es propio velar por el bienestar de todos sus ciudadanos.

sábado, 15 de septiembre de 2018

El Milagro salteño


SALTA RENUEVA SU PACTO CON EL SEÑOR DEL MILAGRO
Por Jorge Nicolás Lafferriere
Como cada 15 de septiembre, miles de salteños y fieles venidos de todos los puntos del país se congregan para caminar procesionalmente por las calles de Salta junto con las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro. El momento culminante de la procesión es la renovación del Pacto de Fidelidad que hicieron los “mayores” en septiembre de 1692 cuando buscaban “remedio a su aflicción”.
Este año 2018, el Pacto de Fidelidad parece más significativo ante los crecientes avances de un laicismo hostil que pretende recluir lo religioso al campo de la conciencia puramente personal. En tal sentido, como hemos dicho en anteriores publicaciones, nuestro país ya reconoce una separación entre Iglesia y Estado. Por eso, lo que parece animar a esta campaña laicista, alentada por poderosos medios de comunicación y con apoyos en algunos círculos políticos y dirigenciales, es erradicar el fenómeno religioso y construir una sociedad y una cultura que se escinda de Dios.
En tal sentido, una atenta lectura del texto mismo del Pacto de Fidelidad permite reconocer que expresa los valores esenciales de la religión: una alianza entre Dios y el pueblo creyente. El momento central de esa alianza se expresa en la promesa que hacen los fieles: “prometiendo que Vos, dulce Jesús, serás siempre nuestro y que nosotros seremos siempre tuyos”.
Esta expresión de fe y pertenencia a Dios se prepara con una novena que congrega a niños, jóvenes, adultos y mayores, desde los rincones más profundos de la provincia. Es una novena que tiene un fuerte tono penitencial y dispone el corazón para recibir la misericordia de Dios.
El Pacto de Fidelidad también significa una poderosa intercesión por el pueblo argentino, pidiendo al Señor del Milagro que salve y bendiga nuestro pueblo. Esa intercesión también se pide a la Virgen del Milagro, a quien se la invoca como protectora, se le pide que sea Madre y Abogada y se digne bendecir y proteger este pueblo.
La procesión por las calles de la Ciudad y el Pacto no significan un avasallamiento de la laicidad del Estado. Son expresión de la dimensión decisiva y fundamental de toda cultura, que es la relación con Dios. No tenemos que confundir Estado con cultura. La cultura expresa la forma en que un pueblo se relaciona con Dios, con los otros hombres y con la creación, según una de sus clásicas definiciones. Así, la religiosidad popular expresada públicamente expresa los valores centrales de la Fe y ofrece a la convivencia social, en la pluralidad de sus expresiones, un punto de referencia seguro. En efecto, como dijo el Papa Francisco en su primera encíclica Lumen Fidei, escrita recogiendo los aportes de su predecesor Benedicto XVI, hoy en día es importante proponer que la sociedad se organice “como si Dios existiese”:
“Al configurarse como vía, la fe concierne también a la vida de los hombres que, aunque no crean, desean creer y no dejan de buscar. En la medida en que se abren al amor con corazón sincero y se ponen en marcha con aquella luz que consiguen alcanzar, viven ya, sin saberlo, en la senda hacia la fe. Intentan vivir como si Dios existiese, a veces porque reconocen su importancia para encontrar orientación segura en la vida común, y otras veces porque experimentan el deseo de luz en la oscuridad, pero también, intuyendo, a la vista de la grandeza y la belleza de la vida, que ésta sería todavía mayor con la presencia de Dios. Dice san Ireneo de Lyon que Abrahán, antes de oír la voz de Dios, ya lo buscaba « ardientemente en su corazón », y que « recorría todo el mundo, preguntándose dónde estaba Dios », hasta que « Dios tuvo piedad de aquel que, por su cuenta, lo buscaba en el silencio ». Quien se pone en camino para practicar el bien se acerca a Dios, y ya es sostenido por él, porque es propio de la dinámica de la luz divina iluminar nuestros ojos cuando caminamos hacia la plenitud del amor” (Lumen Fidei, 35).
Pidamos al Señor y a la Virgen del Milagro que intercedan por todos los argentinos.
Para conocer el texto del Pacto de Fidelidad:http://tiempodeevangelizar.org/?p=3281

domingo, 26 de agosto de 2018

Por la beatificación de la Hna. Martha

Un año de oración por la beatificación de la Hermana Martha Pereyra Iraola
Jueves 23 Ago 2018 | 09:46 am
Hermana Martha Pereyra Iraola
Buenos Aires (AICA): Al cumplirse 20 años del fallecimiento de la sierva de Dios, hermana Martha Pereyra Iraola, los postuladores de la causa de canonización invitan a un año de oración para pedir por su beatificación. Dicho tiempo de oración comenzará el domingo 26 de agosto con una misa presidida por monseñor Santiago Olivera, delegado para las Causas de los Santos, en la capilla de la Comunidad de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, en Almagro.

Con motivo del 20º aniversario del fallecimiento de la sierva de Dios, hermana Martha Pereyra Iraola, que se cumplirá el 25 de agosto, el delegado para las Causas de los Santos, monseñor Santiago Olivera, presidirá el domingo 26 a las 11 en la capilla de la Comunidad de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, en Almagro, una misa que dará inicio a un año de oración por la pronta beatificación de la religiosa.
Martha María Sara Clara del Sagrado Corazón Pereyra Iraola RSCJ nació en Buenos Aires el 26 de agosto de 1913. Era la sexta de los diez hijos de la familia formada por don Martín Pereyra Iraola y doña Esther Ayerza, padres que intentaron enseñarles a “vivir para Dios y para los demás”.
Luego de la muerte de su madre en 1922, las tres hermanas mayores ingresaron para terminar sus estudios al Colegio que la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús tenía sobre la avenida Callao. Cerca de los 19 años Martha descubre su vocación religiosa, ingresando, en junio de 1933, al Noviciado del Sagrado Corazón de Jesús.
Desde ese momento su vida se fue transformando en un generoso camino de entrega fiel, al amor del Padre y al servicio abnegado y silencioso hacia los que la necesitaban. Emitió sus primeros votos el 11 de enero de 1936, mientras se desempeñaba como maestra y sacristana en la comunidad de Castelar.
En 1942 hizo sus votos perpetuos y fue designada Vigilante de Novicias y Probanistas; durante ese tiempo fue el apoyo y el consuelo de numerosas muchachas que comenzaban su vida religiosa.
Desde 1955 asumió tareas de mayor responsabilidad, que no siempre coincidían con su deseo de una vida escondida. Ese año fue nombrada maestra general del Colegio de Almagro. Desde ese lugar debió sufrir el conflicto de la jerarquía católica con el gobierno peronista, y también el fallecimiento de su querido padre, Martín Pereyra Iraola.
En 1959 volvió a la comunidad de Castelar como maestra de Novicias, servicio que realizó con especial delicadeza hasta 1964, año en que fue designada Superiora de la comunidad. Vivió la vida renovada de la Iglesia que brotaba del Concilio Vaticano II con un espíritu de serena confianza, disponibilidad y apertura al Espíritu.
Después de más de 35 años dedicados a las niñas en los colegios y a la formación y acompañamiento de las religiosas, y respondiendo a las renovadas búsquedas de la Sociedad del Sagrado Corazón, en 1970 la hermana Martha se ofreció para formar parte de la nueva comunidad en Reconquista (norte de Santa Fe) y comenzó una intensa actividad misionera entre los más pobres y necesitados.
Sin dejar una actitud de sencillo y escondido servicio a todos, fueron los enfermos, los ancianos y los abandonados, los que recibieron su continua presencia esperanzadora. Sus infatigables caminatas buscando al necesitado, sin importar el clima o las distancias, son recordadas todavía hoy en las distintas comunidades donde vivió: Famatina (La Rioja), Barrio El Palomo en Libertad (Merlo) y Villa Diamante (Lanús). Su continua sonrisa hizo decir a una hermana de comunidad, que la hermana Martha era “La Ternura de Dios entre nosotros”.
Por razones de salud tuvo que volver a la casa de Almagro, en 1991, siendo en ella un ejemplo de hospitalidad y de acogida fraterna. El Señor llamó sorpresivamente a su puerta el 25 de agosto de 1998, y en un instante se encontró en los brazos del Padre, donde sin duda siempre quiso estar. En 2004 y por iniciativa del entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, se dio comienzo al proceso de beatificación y canonización.
Para mayor información llamar al (011) 4315-8438, por correo electrónico a causamarthapereyrairaola@yahoo.com.ar o al Facebook.+

viernes, 13 de julio de 2018

Tolerancia unidireccional


AICA, Miercoles 27 Jun 2018
Jerusalén (Tierra Santa): El proyecto de ley israelí que quiere confiscar los bienes de la Iglesia en Israel no está en vía muerta. Sigue su curso hacia la aprobación y se trata de “un ataque sistemático sin precedentes contra los cristianos de Tierra Santa”, capaz de violar “los derechos más elementales” y socavar “el delicado tejido de relaciones” establecido hace décadas entre las comunidades cristianas locales y el estado judío.
 
Foto: ElPais.es
El proyecto de ley israelí que quiere confiscar los bienes de la Iglesia en Israel no está en vía muerta. Sigue su curso hacia la aprobación y se trata de “un ataque sistemático sin precedentes contra los cristianos de Tierra Santa”, capaz de violar “los derechos más elementales” y socavar “el delicado tejido de relaciones” establecido hace décadas entre las comunidades cristianas locales y el estado judío. 
Es lo que afirman los responsables de la gestión compartida del Santo Sepulcro, en una carta a Benjamín Netanyahu, en la que le piden “actuar de forma rápida y decisiva para bloquear el proyecto de ley cuya aprobación unilateral obligará a las iglesias a responder de la misma manera”. La carta lleva las firmas de Teófilo III, patriarca griego-ortodoxo de Jerusalén; Nurhan Manougian, patriarca apostólico armenio de Jerusalén; y el padre Francesco Patton OFM, Custodio de Tierra Santa. 
Según la agencia Fides, la carta de los tres líderes cristianos vuelve a sacar a la palestra la polémica con el gobierno israelí que, a finales de febrero, provocó que las Iglesias locales cerraran durante tres días las puertas del Santo Sepulcro como forma de protesta. En ese momento, el proyecto de ley que produjo la reacción de los líderes cristianos pretendía garantizar al gobierno israelí la posibilidad de confiscar los bienes inmuebles eclesiásticos que fueron cedidos en alquiler por largos períodos, -hasta 99 años-, al Fondo Judío Nacional, y que en los últimos tiempos los mismos sujetos eclesiales, para hacer frente a sus deudas, habrían vendido a grandes grupos inmobiliarios privados. 
Desde hace tiempo el Parlamento israelí trabaja en este proyecto de ley que autoriza la expropiación de estas tierras por parte del Estado de Israel, con el objetivo de evitar que dicha propiedad se vea envuelta en posibles disputas legales, y así proteger a los propietarios de casas y edificios construidos en esas tierras. 
En febrero, los líderes de las iglesias locales suspendieron las protestas después de que el gobierno israelí prometió iniciar negociaciones con las partes preocupadas por el controvertido tema. Ahora, los tres firmantes de la carta a Netanyahu dicen saber que el proyecto no ha sido archivado y está a punto de ser presentado al Comité Ministerial para su aprobación futura. 
La parlamentaria israelí Rachel Azaria, responsable del proyecto en cuestión, respondió a las preocupaciones de los líderes cristianos que el proyecto de ley solo quiere proteger a los residentes que viven en casas construidas en terrenos de las iglesias, evitando que estas propiedades puedan ser objeto de especulación. La parlamentaria también hizo hincapié en que el nuevo borrador del proyecto de ley tiene como objetivo ofrecer amplias garantías de protección a los propietarios de viviendas en tierras sujetas a potenciales disputas legales, sin referirse específicamente a las propiedades eclesiásticas.+