sábado, 24 de septiembre de 2016

Esfuerzo sensitivo

¿cómo percibir el límite entre el esfuerzo como una entrega desinteresada a los demás de alguna clase de vanidad derivada de su prestación?
Entiendo que es la presencia o la ausencia divina en la acción. La clave pasa por la vida en Gracia.


Señor, que tu Voz silencie los ruidos y me bañe con tu silencio.


Elevá mi mirada hasta que vea y comprenda.
Despertame el tacto a las cosas que deban conmoverme.
Afiná mi olfato hasta percibir la fragancia de tu amor.
Abrí mis oídos para que escuchen las voces necesitadas y las sepan distinguir de los cantos de sirena.
Permitime gustar de tu Pasión en el sacrificio eucarístico.


No me alejes nunca, ni a los míos.
Protegeme.
Bendecime
Agarrame la mano y conducime a esa tierra que mana leche y miel.
Gracias, Señor.+

sábado, 17 de septiembre de 2016

Ataraxia

Providencialmente anoche charlábamos con el capellán del Copello, Punta Chica, padre Fernando Cavaller, y un grupo de matrimonios de la capilla sobre las pasiones, según la mirada de Aristóteles y Santo Tomás.
Cavaller, el más destacado newmanólogo de habla hispana, enumeró las pasiones y nos explicó que frente a un bien uno puede sentir naturalmente amor, deseo y alegría, ante su experimentación en caso de percibir un bien hasta alcanzarlo, respectivamente, y odio, fuga y tristeza, si se trata de advertir un mal y tratar de esquivarlo hasta sufrirlo.
Estas pasiones son propias del apetito concuspiscible.
En cambio, en el irascible radican la esperanza y su opuesta, la desesperanza, si sentimos que nos dan las fuerzas para la lucha que implica superar los obstáculos para perseguir el bien; el miedo y la audacia, si se trata de evitar un mal, o la ira, que provoca la injusticia.
A diferencia del budismo, que busca la felicidad en evitar el sufrimiento, el cristianismo cree en asumir el dolor.
Cavaller nos decía que sentir las pasiones no está mal; al contrario, que es sano experimentarlas. Ahí juegan las virtudes morales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), para moderarlas pero nunca para destruirlas, ya que las pasiones son parte de nuestra humanidad, y las teologales (Fe, esperanza y caridad), para encausarlas y elevarlas.
Justamente en ese contexto nos explicó que la escuela antigüa que procuraba acallar las pasiones es la ataraxia. Que retrata el genial Tute en La Nación de hoy.+

martes, 6 de septiembre de 2016

Monseñor Intrépido

Se pueden decir muchas cosas del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, menos que es improvisado o berreta.
En esta entrevista con el director de Perfil, Jorge Fontevecchia, demuestra lo que muchas veces no se puede percibir por la brevedad mediática y la superficialidad del abordaje electrónico. Claro que dura más de una hora y cuarenta minutos. Pero en una esgrima verbal con otro erudito evita los titulares o las frases que se ganan rápidamente los zócalos televisivos.
Es un cura alta y exquisitamente formado.
Es doctrinariamente ortodoxo, aunque no exhibe los aspectos amorosos de la catequesis que rebosaban por ejemplo en la prédica de Benedicto XVI. Mons. Aguer es más formal.
No obstante, vale la pena escuchar la entrevista porque presenta argumentos que contrastan con expresiones que parecen haber conquistado la cultura contemporánea y que están muy bien presentados por su entrevistador.
En ese sentido, esta entrevista es recomendable porque aclara muchas cuestiones que, por conveniencia, muchos católicos preferimos evitar discutir.
Esa intrepidez, en estos tiempos, es un heroicismo muy valioso.+

domingo, 4 de septiembre de 2016

Un Testimonio Cristiano

El Papa Francisco canonizó hoy a la Madre Teresa de Calcuta.
Su vida y su obra son un valioso testimonio cristiano en el mundo de hoy.
Su entrega a los demás, su amor por los olvidados, su vocación por rescatar a los descartados, hablan claramente del amor de Cristo a los hombres.+

miércoles, 27 de julio de 2016

De otras monjas y conventos

París (Francia) (AICA): La obra “Diálogo de Carmelitas”, de Bernanos, hizo más conocido el episodio del martirio de las 16 monjas carmelitas (incluyendo una novicia) del monasterio de Compiègne (Francia). La agencia peruana ACIprensa, con una nota de Abel Camasca recordó que al día siguiente de la Fiesta de la Virgen del Carmen, el 17 de julio de 1794 dieciséis carmelitas fueron decapitadas por odio a la fe durante la Revolución Francesa. 

La obra “Diálogo de Carmelitas”, de Bernanos, hizo más conocido el episodio del martirio de las dieciséis monjas carmelitas (incluyendo una novicia) del monasterio de Compiègne (Francia). La agencia peruana ACIprensa lo recuerda con una nota del periodista Abel Camasca.

Al día siguiente de la Fiesta de la Virgen del Carmen, el 17 de julio se recuerda a las 16 carmelitas que fueron decapitadas por odio a la fe durante la Revolución Francesa, tal como se profetizó 100 años antes de su muerte.

Las carmelitas se establecieron en Compiègne en 1641 y fieles al espíritu de Santa Teresa se ganaron la estima de los lugareños. Sin embargo y durante la Revolución Francesa su convento fue cerrado y las monjas fueron forzadas a vivir como seglares según la ley revolucionaria de 1790.

Días después se vieron obligadas a firmar el llamado “juramento revolucionario” (libertad, igualdad y fraternidad) para no ser deportadas y la comunidad pasó a residir en cuatro casas distintas.

Pasado un tiempo la priora Teresa de San Agustín propuso a sus hermanas hacer nuevamente una estricta vida monástica, como si no hubiesen sido exclaustradas. De ese modo y pese a estar en distintas casas, vivieron la obediencia a su superiora.

Algunas personas se dieron cuenta y las denunciaron al Comité de Seguridad Pública, que de inmediato registró las casas y les incautaron "pruebas de vida conventual” como una estampa del Sagrado Corazón, cartas y escritos. Esto fue visto como un complot secreto para el “restablecimiento de la monarquía y la desaparición de la República”.

Fueron detenidas, aunque algunas lograron escapar. Entonces las carmelitas acordaron retractarse del juramento revolucionario. Cuando se les pidió que volvieran a firmarlo dijeron que no lo harían y las acusaron de “conspirar contra la revolución”.

Fueron llevadas a París atadas de manos sobre dos carretas de paja. Al llegar las encerraron en la prisión de la Conciergerie, antesala de la guillotina, junto a otros presos, religiosos y seglares.

Encerradas, las carmelitas se convirtieron en modelo de piedad y firmeza en la fe. Incluso continuaron con sus oraciones y lograron festejar a la Virgen del Carmen el 16 de julio con mucha alegría y solemnidad.

El 17 de julio de 1794 comparecieron ante el Tribunal Revolucionario y todas fueron condenadas a muerte.

Al pie de la guillotina cantaron el tedeum, renovaron sus votos y promesas y subieron una por una a ofrecer su vida dando un valiente testimonio de Cristo.

Así se cumplió lo que cien años antes una religiosa de la misma comunidad de Compiègne había visto en una especie de sueño o revelación y en la que todas las carmelitas del monasterio estaban vestidas de blanco y llevando la palma del martirio.

Fueron beatificadas por San Pío X en 1906.+

jueves, 21 de julio de 2016

De los amigos y de los que no lo son


Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones. 
Que sean muchos los que te saludan, pero el que te aconseja, sea uno entre mil.
Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto.
Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de aflicción.
Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa.
Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción.
Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores; 
pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.
Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor.
El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.

Eclesiástico 6, 5-17
¡Gracias Alejandra Uriburu, por facilitarme el texto!

domingo, 17 de julio de 2016

Amar alegremente


Acabo de terminar de leer la exhortación posterior al sínodo de la familia, Amoris Laetitia.
Como todo documento doctrinario tiene tramos más digeribles que otros, que pueden resultar más complejos. Pero leer el magisterio es siempre positivo y agradable. Más aún en este caso porque se refiere a la familia, que presenta una realidad muy controvertida por estos días; y porque acude con corazón cristiano. Ya sabemos que hay algunos puntos que quedaron en el limbo; consecuentemente, la doctrina se mantiene de hecho. Si no hay un cambio, el texto debe leerse a la luz de sus antecesores. Pero saliendo de la polémica, Francisco no sorprende y habla al corazón de las familias de su realidad, de sus problemas, de cómo abordarlos, y a la Iglesia, en general, de la necesaria acción pastoral para ese segmento.
A mí me gusta, por ejemplo, cuando marca la importancia de la familia en el decálogo. Honrar padre y madre viene inmediatamente después de los mandamientos para con Dios. Ese tipo de reflexiones son la ganancia para quienes, como yo, solo buscamos reflexiones concretas en torno de nuestra familia. También hay de las otras, de las cuales hay algunas más claras que otras.
A continuación transcribo el parte de prensa que la anunciara y la sintentizara oportunamente:

Resumen de la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia (La alegría del amor) sobre el amor en la familia, 08.04.2016

Publicamos a continuación un resumen de la exhortación apostólica post sinodal “Amoris laetitia” (La alegría del amor”), sobre el amor en la familia”, firmada por el Santo Padre el pasado 19 de marzo, Solemnidad de San José, que recoge los resultados de dos Sínodos sobre la familia convocados por Papa Francisco en el 2014 y en el 2015, cuyas Relaciones conclusivas son largamente citadas, junto a los documentos y enseñanzas de sus Predecesores y a las numerosas catequesis sobre la familia del mismo Papa Francisco. Todavía, como ya ha sucedido en otros documentos magisteriales, el Papa hace uso también de las contribuciones de diversas Conferencias episcopales del mundo (Kenia, Australia, Argentina…) y de citas de personalidades significativas como Martin Luther King o Erich Fromm. Cabe destacar una cita de la película “La fiesta de Babette”, que el Papa recuerda para explicar el concepto de gratuidad.

La exhortación apostólica está disponible en español en la página web del Vaticano en la siguientedirección: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html

Premisa

La Exhortación apostólica impresiona por su amplitud y articulación. Esta se subdivide en nueva capítulos y más de 300 párrafos. Se abre con siete párrafos introductivos que ponen en plena luz la conciencia de la complejidad del tema y la profundización que requiere. Se afirma que las intervenciones de los Padres en el Sínodo han compuesto un “precioso poliedro” que debe ser preservado. En este sentido, el Papa escribe que “no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones del magisterio”. Por lo tanto para algunas cuestiones “en cada país o región se deben buscar soluciones más inculturadas, atentas a la tradiciones y a los desafíos locales. De hecho,“las culturas son muy diversas entre sí y todo principio general (…) tiene necesidad de ser inculturado, si quiere ser observado y aplicado”. Este principio de inculturación resulta verdaderamente importante incluso en el modo de plantear y comprender los problemas que, más allá de las cuestiones dogmáticas bien definidas del Magisterio de la Iglesia, no puede ser “globalizado”.

Pero sobre todo el Papa afirma inmediatamente y con claridad que es necesario salir de la estéril contraposición entre la ansiedad de cambio y la aplicación pura y simple de normas abstractas. Escribe: “los debates que se dan en los medios de comunicación, en las publicaciones y aún entre ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, hasta la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o extrayendo conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas”.

Capítulo primero: “A la luz de la Palabra”

Puestas estas premisas, el Papa articula su reflexión a partir de la Sagrada Escritura en el primer capítulo, que se desarrolla como una meditación sobre el Salmo 128, característico de la liturgia nupcial tanto judía como cristiana. La Biblia “está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares” y a partir de este dato se puede meditar cómo la familia no es un ideal abstracto sino un “trabajo ‘artesanal’” que se expresa con ternura pero que se ha confrontado también con el pecado desde el inicio, cuando la relación de amor se transforma en dominio . Entonces la Palabra de Dios “no se muestra como un secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje también para las familias que están en crisis o en medio de algún dolor, y les muestra la meta del camino” .

Capítulo segundo: “La realidad y los desafíos de la familia”

A partir del terreno bíblico en el segundo capítulo el Papa considera la situación actual de las familias, poniendo “los pies sobre la tierra” , recurriendo ampliamente a las Relaciones conclusivas de los dos Sínodos y afrontando numerosos desafíos, desde el fenómeno migratorio a las negociaciones ideológicas de la diferencia de sexos (“ideología del gender”); desde la cultura de lo provisorio a la mentalidad antinatalista y al impacto de la biotecnología en el campo de la procreación; de la falta de casa y de trabajo a la pornografía y el abuso de menores; de la atención a las personas con discapacidad, al respeto de los ancianos; de la desconstrucción jurídica de la familia, a la violencia contra las mujeres. El Papa insiste sobre lo concreto, que es una propiedad fundamental de la Exhortación. Y son las cosas concretas y el realismo que ponen una substancial diferencia entre teoría de interpretación de la realidad e “ideologías”.

Citando la Familiares consortio Francisco afirma que “es sano prestar atención a la realidad concreta, porque “las exigencias y llamadas del Espíritu resuenan también en los acontecimientos mismos de la historia”, a través de los cuales “la Iglesia puede ser guiada a una comprensión más profunda del inagotable misterio del matrimonio y de la familia”. Por lo tanto, sin escuchar la realidad no es posible comprender las exigencias del presente ni los llamados del Espíritu. El Papa nota que el individualismo exagerado hace difícil hoy la entrega a otra persona de manera generosa. Esta es una interesante fotografía de la situación: “se teme la soledad, se desea un espacio de protección y de fidelidad, pero al mismo tiempo crece el temor de ser atrapado por una relación que pueda postergar el logro de las aspiraciones personales” .

La humildad del realismo ayuda a no presentar “un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificialmente construido, lejano de la situación concreta y de las posibilidades efectivas de las familias reales”. El idealismo aleja de considerar al matrimonio tal cual es, esto es “un camino dinámico de crecimiento y realización”. Por esto no es necesario tampoco creer que las familias se sostienen “solamente insistiendo sobre cuestiones doctrinales, bioéticas y morales, sin motivar la apertura a la gracia”. Invitando a una cierta “autocrítica” de una presentación no adecuada de la realidad matrimonial y familiar, el Papa insiste que es necesario dar espacio a la formación de la conciencia de los fieles: “Estamos llamado a formar las conciencias no a pretender sustituirlas” (AL 37). Jesús proponía un ideal exigente pero “no perdía jamás la cercana compasión con las personas más frágiles como la samaritana o la mujer adúltera” .

Capítulo tercero: “La mirada puesta en Jesús: la vocación de la familia”

El tercer capítulo está dedicado a algunos elementos esenciales de la enseñanza de la Iglesia a cerca del matrimonio y la familia. La presencia de este capítulo es importante porque ilustra de manera sintética en 30 párrafos la vocación de la familia según el Evangelio, así como fue entendida por la Iglesia en el tiempo, sobre todo sobre el tema de la indisolubilidad, de la sacramentalidad del matrimonio, de la transmisión de la vida y de la educación de los hijos. Son ampliamente citadas la Gaudium et spes del Vaticano II, la Humanae vitae de Pablo VI, la Familiares consortio de Juan Pablo II.

La mirada es amplia e incluye también las “situaciones imperfectas”. Leemos de hecho: “El discernimiento de la presencia de las ‘semina Verbi’’ en otras culturas puede ser aplicado también a la realidad matrimonial y familiar. Fuera del verdadero matrimonio natural también hay elementos positivos presentes en las formas matrimoniales de otras tradiciones religiosas’, aunque tampoco falten las sombras” . La reflexión incluye también a las “familias heridas” frente a las cuales el Papa afirma –citando la Relatio finalis del Sínodo 2015- “siempre es necesario recordar un principio general: “Sepan los pastores que, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones”. El grado de responsabilidad no es igual en todos los casos, y puede haber factores que limitan la capacidad de decisión. Por lo tanto, al mismo tiempo que la doctrina debe expresarse con claridad, hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición” .

Capítulo cuarto: “El amor en el matrimonio”

El cuarto capítulo trata del amor en el matrimonio, y lo ilustra a partir del “himno al amor” de san Pablo en 1 Cor 13,4-7. El capítulo es una verdadera y propia exégesis atenta, puntual, inspirada y poética del texto paulino. Podríamos decir que se trata de una colección de fragmentos de un discurso amoroso que está atento a describir el amor humano en términos absolutamente concretos. Uno se queda impresionado por la capacidad de introspección psicológica que sella esta exégesis. La profundización psicológica entra en el mundo de las emociones de los conyugues –positivas y negativas- y en la dimensión erótica del amor. Se trata de una contribución extremamente rica y preciosa para la vida cristiana de los conyugues, que no tiene hasta ahora parangón en precedentes documentos papales.

A su modo este capítulo constituye un tratado dentro del desarrollo más amplio, plenamente consciente de la cotidianidad del amor que es enemiga de todo idealismo: “no hay que arrojar sobre dos personas limitadas –escribe el Pontífice- el tremendo peso de tener que reproducir de manera perfecta la unión que existe entre Cristo y su Iglesia, porque el matrimonio como signo implica “un proceso dinámico, que avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios”. Pero por otra parte el Papa insiste de manera fuerte y decidida sobre el hecho de que “en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo” , propiamente al interior de esa “combinación de alegrías y de fatigas, de tensiones y de reposo, de sufrimientos y de liberación, de satisfacciones y de búsquedas, de fastidios y de placeres” es, precisamente, el matrimonio.

El capítulo se concluye con una reflexión muy importante sobre la “transformación del amor” porque “la prolongación de la vida hace que se produzca algo que no era común en otros tiempos: la relación íntima y la pertenencia mutua deben conservarse por cuatro, cinco o seis décadas, y esto se convierte en una necesidad de volver a elegirse una y otra vez” . El aspecto físico cambia y la atracción amorosa no disminuye pero cambia: el deseo sexual con el tiempo se puede transformar en deseo de intimidad y “complicidad”. “No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida. En cambio, sí podemos tener un proyecto común estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe, y vivir siempre una rica intimidad”.

Capitulo quinto: “El amor que se vuelve fecundo”

El capítulo quinto esta todo concentrado sobre la fecundidad y la generatividad del amor. Se habla de manera espiritual y psicológicamente profunda del recibir una vida nueva, de la espera propia del embarazo, del amor de madre y de padre. Pero también de la fecundidad ampliada, de la adopción, de la aceptación de la contribución de las familias para promover la “cultura del encuentro”, de la vida de la familia en sentido amplio, con la presencia de los tíos, primos, parientes de parientes, amigos. Amoris laetitia no toma en consideración la familia “mononuclear”, porque es bien consciente de la familia como amplia red de relaciones. La misma mística del sacramento del matrimonio tiene un profundo carácter social. Y al interno de esta dimensión el Papa subraya en particular tanto el rol específico de la relación entre jóvenes y ancianos, como la relación entre hermanos y hermanas como práctica de crecimiento en relación con los otros.


Capítulo sexto: “Algunas perspectivas pastorales”

En el sexto capítulo el Papa afronta algunas vías pastorales que orientan para construir familias sólidas y fecundas según el plan de Dios. En esta parte la Exhortación hace un largo recurso a las Relaciones conclusivas de los dos Sínodos y a las catequesis del Papa Francisco y de Juan Pablo II. Se confirma que las familias son sujeto y no solamente objeto de evangelización. El Papa señala que “a los ministros ordenados les suele faltar formación adecuada para tratar los complejos problemas actuales de las familias” . Si por una parte es necesario mejorar la formación psico-afectiva de los seminaristas e involucrar más a las familias en la formación al ministerio , por otra “puede ser útil (…) también la experiencia de la larga tradición oriental de los sacerdotes casados”.

Después el Papa afronta el tema de guiar a los novios en el camino de la preparación al matrimonio, de acompañar a los esposos en los primeros años de vida matrimonial (incluido el tema de la paternidad responsable), pero también en algunas situaciones complejas y en particular en las crisis, sabiendo que “cada crisis esconde una buena noticia que hay que saber escuchar afinando el oído del corazón”. Se analizan algunas causas de crisis, entre las cuales una maduración afectiva retrasada.

Entre otras cosas se habla también del acompañamiento de las personas abandonadas, separadas y divorciadas y se subraya la importancia de la reciente reforma de los procedimientos para el reconocimiento de los casos de nulidad matrimonial. Se pone de relieve el sufrimiento de los hijos en las situaciones de conflicto y se concluye: “El divorcio es un mal, y es muy preocupante el crecimiento del número de divorcios. Por eso, sin duda, nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época”.

Se tocan después las situaciones de matrimonios mixtos y de aquellos con disparidad de culto, y las situaciones de las familias que tienen en su interior personas con tendencia homosexual, confirmando el respeto en relación a ellos y el rechazo de toda injusta discriminación y de toda forma de agresión o violencia. Pastoralmente preciosa es la parte final del capítulo; “Cuando la muerte planta su aguijón”, sobre el tema de la perdida de las personas queridas y la viudez.

Capítulo séptimo: “Reforzar la educación de los hijos”

El séptimo capítulo esta todo dedicado a la educación de los hijos: su formación ética, el valor de la sanción como estímulo, el paciente realismo, la educación sexual, la transmisión de la fe, y más en general, la vida familiar como contexto educativo. Es interesante la sabiduría práctica que transparenta en cada párrafo y sobre todo la atención a la gradualidad y a los pequeños pasos “que puedan ser comprendidos, aceptados y valorados”.

Hay un párrafo particularmente significativo y pedagógicamente fundamental en el cual Francisco afirma claramente que “la obsesión no es educativa, y no se puede tener un control de todas las situaciones por las que podría llegar a pasar un hijo (…) Si un padre está obsesionado por saber dónde está su hijo y por controlar todos sus movimientos, sólo buscará dominar su espacio. De ese modo no lo educará, no lo fortalecerá, no lo preparará para enfrentar los desafíos. Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía”.

Notable es la sección dedicada a la educación sexual titulada muy expresivamente: “Si a la educación sexual”. Se sostiene su necesidad y se nos pregunta “si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío (…) en una época en que se tiende a banalizar y a empobrecer la sexualidad”. Ella debe realizarse “en el cuadro de una educación al amor, a la recíproca donación”. Se pone en guardia de la expresión “sexo seguro”, porque transmite “una actitud negativa hacia la finalidad procreativa natural de la sexualidad, como si un posible hijo fuera un enemigo del cual hay que protegerse. Así se promueve la agresividad narcisista en lugar de la acogida”.

Capítulo octavo: “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad”

El capítulo octavo constituye una invitación a la misericordia y al discernimiento pastoral frente a situaciones que no responden plenamente a aquello que el Señor propone. El Papa que escribe usa tres verbos muy importantes: “acompañar, discernir e integrar” que son fundamentales para afrontar situaciones de fragilidad, complejas o irregulares. Entonces el Papa presenta la necesaria gradualidad en la pastoral, la importancia del discernimiento, las normas y circunstancias atenuantes en el discernimiento pastoral y en fin, aquella que él define la “lógica de la misericordia pastoral”.

El capítulo octavo es muy delicado. Para leerlo se debe recordar que “a menudo, la tarea de la Iglesia asemeja a la de un hospital de campaña” . Aquí el Pontífice asume lo que ha sido fruto de las reflexiones del Sínodo sobre temáticas controvertidas. Se confirma qué es el matrimonio cristiano y se agrega que “otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo”. La Iglesia por lo tanto “no deja de valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que no corresponden todavía o ya no corresponden más a su enseñanza sobre el matrimonio”.

En relación al “discernimiento” acerca de las situaciones “irregulares” el Papa observa que “hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y es necesario estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición” . Y continua: “Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia “inmerecida, incondicional y gratuita”. Todavía: “Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral”.

En esta línea, acogiendo las observaciones de muchos Padres sinodales, el Papa afirma que “los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente deben ser más integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo”. “Su participación puede expresarse en diferentes servicios eclesiales (…) Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia (…) Esta integración es también necesaria para el cuidado y la educación cristiana de sus hijos, que deben ser considerados los más importantes”.

Más en general el Papa hace una afirmación extremamente importante para comprender la orientación y el sentido de la Exhortación: “Si se tiene en cuenta la innumerable diversidad de situaciones concretas (…) puede comprenderse que no debería esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos. Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares, que debería reconocer que, puesto que “el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos”, las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas”. El Papa desarrolla de modo profundo exigencias y características del camino de acompañamiento y discernimiento en diálogo profundo entre fieles y pastores. A este fin llama a la reflexión de la Iglesia “sobre los condicionamientos y circunstancias atenuantes” en lo que reguarda a la imputabilidad y la responsabilidad de las acciones y, apoyándose en Santo Tomas de Aquino, se detiene sobre la relación entre “las normas y el discernimiento” afirmando: “Es verdad que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares. Al mismo tiempo, hay que decir que, precisamente por esa razón, aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma” .

En la última sección del capítulo: “la lógica de la misericordia pastoral”, Papa Francisco, para evitar equívocos, reafirma con fuerza: “Comprender las situaciones excepcionales nunca implica ocultar la luz del ideal más pleno ni proponer menos que lo que Jesús ofrece al ser humano. Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas”. Pero el sentido general del capítulo y del espíritu que el Papa quiere imprimir a la pastoral de la Iglesia está bien resumido en las palabras finales: “Invito a los fieles que están viviendo situaciones complejas, a que se acerquen con confianza a conversar con sus pastores o con laicos que viven entregados al Señor. No siempre encontrarán en ellos una confirmación de sus propias ideas o deseos, pero seguramente recibirán una luz que les permita comprender mejor lo que les sucede y podrán descubrir un camino de maduración personal. E invito a los pastores a escuchar con afecto y serenidad, con el deseo sincero de entrar en el corazón del drama de las personas y de comprender su punto de vista, para ayudarles a vivir mejor y a reconocer su propio lugar en la Iglesia”. Sobre la “lógica de la misericordia pastoral” Papa Francisco afirma con fuerza:“A veces nos cuesta mucho dar lugar en la pastoral al amor incondicional de Dios. Ponemos tantas condiciones a la misericordia que la vaciamos de sentido concreto y de significación real, y esa es la peor manera de licuar el Evangelio” .

Capítulo noveno: “Espiritualidad conyugal y familiar”

El noveno capítulo está dedicado a la espiritualidad conyugal y familiar, “hecha de miles de gestos reales y concretos”. Con claridad se dice que “quienes tienen hondos deseos espirituales no deben sentir que la familia los aleja del crecimiento en la vida del Espíritu, sino que es un camino que el Señor utiliza para llevarles a las cumbres de la unión mística” . Todo, “los momentos de gozo, el descanso o la fiesta, y aun la sexualidad, se experimentan como una participación en la vida plena de su Resurrección” . Se habla entonces de la oración a la luz de la Pascua, de la espiritualidad del amor exclusivo y libre en el desafío y el anhelo de envejecer y gastarse juntos, reflejando la fidelidad de Dios ). Y, en fin, de la espiritualidad “del cuidado, de la consolación y el estímulo”. “Toda la vida de la familia es un “pastoreo” misericordioso. Cada uno, con cuidado, pinta y escribe en la vida del otro”, escribe el Papa. Es una honda “experiencia espiritual contemplar a cada ser querido con los ojos de Dios y reconocer a Cristo en él” .

En el párrafo conclusivo el Papa afirma: “ninguna familia es una realidad perfecta y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar (...). Todos estamos llamados a mantener viva la tensión hacia un más allá de nosotros mismos y de nuestros límites, y cada familia debe vivir en ese estímulo constante. ¡Caminemos familias, sigamos caminando! (…) No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido” .

La Exhortación apostólica se concluye con una Oración a la Sagrada Familia .

* * *

Como es posible comprender con un rápido examen de sus contenidos, la Exhortación apostólica Amoris laetitia quiere confirmar con fuerza no el “ideal” de la familia, sino su realidad rica y compleja. Hay en sus páginas una mirada abierta, profundamente positiva, que se nutre no de abstracciones o proyecciones ideales, sino de una atención pastoral a la realidad. El documento es una lectura densa de sugerencias espirituales y de sabiduría práctica, útil a cada pareja humana o a personas que desean construir una familia. Se ve sobretodo que es fruto de una experiencia concreta con personas que saben por experiencia qué es la familia y el vivir juntos por muchos años. La Exhortación habla de hecho el lenguaje de la experiencia.+


viernes, 24 de junio de 2016

De tiempos y lugares

Marc Augé: "Si no fuera de mi tiempo e intentara entenderlo, estaría muerto"

Estrella de La Noche de la Filosofía, que se realiza pasado mañana en el CCK, el antropólogo francés, de 80 años, sigue pensando el tiempo y los lugares; "necesitamos de nuevo los rituales", dice

Por Pablo Gianera para lanacion.com 23.06.2016

El pensamiento tiene su propio sistema de signos físicos. Quien piensa lo hace con el cuerpo, no porque el cuerpo piense realmente solo, sino porque aquello que se nos quiere explicar tiene un correlato en los ademanes, en las inflexiones del habla. Es cierto que Marc Augé, llegado a Buenos Aires de París hace apenas cuatro o cinco horas, está cansado y que, entonces, no costaría demasiado atribuir a esa causa cierta morosidad en la sintaxis. Pero enseguida se descubre que, como cualquiera que está pensando, Augé no habla en esos momentos con otro sino consigo mismo. Quien le formula las preguntas no es más que el tercero excluido de una conversación (que pese a ser solitaria no es un monólogo) enteramente privada. No puede saberse cuándo concluye una respuesta: el silencio no es garantía de nada, porque bien podría ser que siguiera pensando. El interlocutor interviene, por lo tanto, sólo cuando ese silencio orilla lo intolerable, y lo hace con la culpa de haber interrumpido un engranaje intelectual que acaso no había concluido su recorrido.


Augé es sobre todo el gran pensador de la sobremodernidad, que debe distinguirse de la posmodernidad. "Me parece -dice sereno- que estamos en el apogeo de la modernidad. Hay una potenciación de los factores de la modernidad: el individualismo, la aceleración de la historia y la retracción del espacio. Sobremodernidad es sobredeterminación. No es un grado más sino que hay más factores en juego."

Augé, que vino invitado por el Sistema Federal de Medios de la Nación y el Centro Franco Argentino, gozó de la suerte y de la desgracia de cualquier intelectual exitoso: acuñar una categoría maleable, persuasiva, inolvidable, que en su caso es la de "no lugar", un sitio sin carácter ni identidad, como los aeropuertos, que son todos iguales. Es imposible no preguntarle por esto y es muy probable que el sábado, cuando a la una y media de la mañana participe de La Noche de la Filosofía en el CCK, tenga que volver a expedirse sobre la cuestión, ahora que los no lugares se generalizaron. "Algunas precisiones -se apura Augé-. Los no lugares no existen en sentido empírico. Los lugares tampoco. Lo que es un lugar para algunos puede ser un no lugar para otros. Actualmente, esta noción es compleja porque no hay no lugares absolutos: los espacios de consumo, de circulación y de comunicación se multiplican. Y no todas las comunicaciones establecen verdaderas relaciones sociales. Les falta la dimensión simbólica del espacio y del tiempo. El contexto es planetario. Hoy definiría el no lugar como el contexto de todo lugar posible."


Pero Augé (antropólogo, etnólogo, aunque hace años que le pisa los talones a la filosofía) no es un pensador de consignas sino de vacilaciones. Después de todo, a los 80 años ya no se tienen demasiadas certezas, salvo la de la edad. Pensar en la edad propia es pensar en sí mismo.

-La etnología de sí mismo, tal como la formula en El tiempo sin edad, se presenta como una tarea propia de la madurez. ¿En qué punto de esa investigación sobre sí mismo y sobre su relación con la edad se encuentra ahora?

-Tengo la impresión de que al envejecer uno entra en una edad de la que había oído hablar pero que no conocía. Es una ocasión de desarrollar nuevas relaciones sociales. Por ejemplo, cuando subo al colectivo la gente me cede el asiento. La etnología de sí mismo es una cosa tan nueva como esas nuevas relaciones que se descubren. Una nueva relación con el otro. Eso sería posible a cualquier edad, pero lo cierto es que ocurre a esta edad. Particularmente, la edad es una noción social, que determina cosas que se pueden hacer y cosas prohibidas. Y cuanto más avanzada es la edad, más se nota esta singularidad. Creo que hoy entiendo mucho mejor a mi abuelo.

-Esa etnología de sí mismo, como disciplina, ¿es propia de esta época o habría sido concebible, aun sin ese nombre, hace siglos? Pienso en la cuarta edad.

-La cuarta edad, claro. Es una noción que tiene que relativizarse porque depende de los países y de las clases sociales. Pero es cierto que es algo general. Sí, históricamente se trata de una experiencia nueva, pero podría haber sucedido en cualquier época.

-Muchos de sus últimos escritos son muy personales, y esto no solamente porque aparezca la primera persona. La escritura misma, como ensayo, se inscribe en la tradición confesional de Montaigne, pero también de Michel Leiris.

-Siempre fui sensible a la expresión literaria y ésa fue mi primera formación. Montaigne, Leiris... Yo hablaría de no ficción. Paradójicamente, en mi caso yo me apoyaba en la ficción para hacer etnología. Le doy un ejemplo: en mi libro sobre los no lugares describo la trayectoria de un hombre que toma un avión y se describe cada acción: sacar el pasaje, viajar por la autopista al aeropuerto, el check in...

-Una estrategia narrativa.

-Eso mismo. Quería que el lector prestara primero atención a los hechos, para después poder analizarlos. Me parece que el origen de todo esto está en el siglo XVIII, con el Cándido de Voltaire y con Montesquieu.

-La modernidad nos enseñó que el arte había progresado hasta conquistar su autonomía del ritual. Pero ahora, en su libro El antropólogo y el mundo global, usted nos propone que el arte contemporáneo restaura el ritual, aunque de un modo subversivo. ¿Cómo llegó a esa conclusión?

-El ritual es extremadamente importante. Por lo general hablamos de los ritos para referirnos a su dimensión histórica o de fidelidad al pasado. Pero si es sólo eso, es repetición, rutina. Hay otra dimensión del ritual, que es la apertura al futuro. Un rito que tiene éxito es un rito que abre el futuro. Por eso es crucial que los que participan en el ritual tengan la sensación de que algo pasó. Es un sentimiento de unidad. Necesitamos eso hoy en día. Es una dimensión que, además de en el arte, está incluso en el deporte. El deporte es un rito concentrado. La apertura al futuro es el resultado del partido.

-Usted, que pensó tanto sobre el tiempo, ¿se siente parte de este tiempo, se siente contemporáneo o inactual?

-Depende. Intento ser de mi tiempo y entender lo que sucede. Si no lo hiciera, estaría muerto... Por eso, como le decía antes, estoy atento a que la vejez pueda dar lugar a nuevas relaciones. Por supuesto, todo esto es relativo. En el fondo, saber si uno es de veras contemporáneo de su tiempo es una pregunta que uno se puede hacer a cualquier edad. Es cierto que las actitudes de rechazo, de encerrarse en sí mismo son también signos de los tiempos. Pero mejor mirar de frente.

-Hay dos preguntas que aparecen en más de un ensayo suyo: quién soy y qué soy. Incluso, podría decirse que ambas están íntimamente conectadas.

-La pregunta por la identidad, "quién soy", es una forma clásica; el "qué soy", en cambio, introduce una perspectiva más metafísica. Pero cada vez estoy más convencido de que la segunda es una profundización de la primera. Rousseau, al final de su vida, estaba más sereno. Era porque había renunciado ya a toda inquietud sobre la pregunta "quién soy". Su sentimiento estaba más allá de la identidad personal.

Una fiesta nocturna del pensamiento

Augé, que presentará la ponencia "El ser humano y su cuerpo", se suma a un amplio contingente de franceses y alemanes invitados a La Noche de la Filosofía. Estarán, entre otros, Anne Dufourmantelle, Julien Berjeault, Magali Bessone, Pierre Cassou-Noguès, Claudia Hammerschmidt, Johannes Völz y Katja Crone. La actividades empezarán pasado mañana a las 19.30 y se extenderán hasta las 3. Habrá también teatro, música, cine, talleres, una zona infantil y una oferta gastronómica de los tres países que participan. La programación completa puede consultarse en www.cck.gob.ar/lanochedelafilosofia/la-noche-de-la-filosofia.

PARA AGENDAR: Mañana (por hoy), a las 18.15, en la Alianza Francesa (Av. Córdoba 936), Augé tendrá una charla pública con Mariana Canavese

sábado, 18 de junio de 2016

Un despertar campestre


Ha sido tan placentero como esperanzador leer “El despertar de la señorita Prim” (Planeta, 2013), la primera novela de Natalia Sanmartin Fenollera ((Pontevedra, Galicia, 1970), una periodista especializada en Economía, que ejerce como jefa de “Opinión” en el diario “Cinco Días”.
En una entrevista concedida a un blog literario de tenerife Sanmartín, además de manifestarse defenosora de Mujercitas y fanática de las novelas de Jane Austen, reconoce lecturas poco habituales en una joven, como John Henry Newman, G. K. Chesterton, C. S. Lewis y "la Biblia, siempre la Biblia", entre muchas otras lecturas literarias.
La autora plantea una utopía en San Ireneo de Arnois. Un sitio en donde imperan la belleza, la armonía, los valores tradicionales, la ternura, el ritmo pausado y la austeridad; un lugar en donde la familia tiene el rol principal en la educación de los chicos, y se imparte en las casas. Hay definiciones de una microeconomía. Pero lo que es más visible es la crítica al posmodernismo.
Ella sitúa a esa utopía como un regreso al campo, en la forma de pequeñas poblaciones rurales.
Termino esta entrada con la frase de Newman con la que empieza el libro: “Creen que añoran el pasado, pero en realidad su añoranza tiene que ver con el futuro”.+

En una entrevista publicada por otro blog literario, expone lo que cree que son las razones por las cuales varias importantes editoriales se disputaron la edición:

P.- ¿Por qué tantas editoriales internacionales han mostrado verdadero interés por tu libro?

Creo que confluyen varios factores:

– La historia es europea, transcurre en un pueblecito que está al norte de Francia, es un canto a la vieja cultura y tradición europea, al estilo de vida que ha reinado durante siglos en Europa, no se trata de una novela local, y además es fácil identificarse con la historia que se cuenta.

– Obviamente trata de que vivimos en un mundo lleno de ruido (exterior e interior) y la idea de que en el camino alocado que hemos emprendido durante los últimos años, no hemos sido conscientes de haber perdido cosas esenciales. Con independencia de la crisis, hay algo en el estilo de vida moderno que no está adaptado a la escala humana, que es estruendoso y desmesurado, que no funciona.

– Es una novela luminosa, que reivindica la búsqueda de tesoros como la belleza, el bien, la verdad, la amistad, la cortesía, la literatura, la delicadeza, el tiempo, la educación… y sobre todo en un momento oscuro como el que estamos viviendo.

– El último factor, el buen trabajo de un agente, esencial e indispensable para una novela inédita.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Novedoso como el sol

Nuestra serie de entradas relativa a la #TeologíaRockera se demora en ingresar en el denso mundo intelectual de Miguel Cantilo, aunque Raúl Porchetto nos haya ayudado bastante para interpretar algunas cosas.
Quisiera abordar en primer lugar el concepto de novedoso, que aparece en el primer disco de Pedro y Pablo "Yo Vivo en una Ciudad". Cantilo y Jorge Durietz culminan el tema homónimo diciendo que adoran a su ciudad porque les "da infinitos deseos de contestarle y de cantarle mi novedad". La suya es canción contestataria y de protesta, como se la conocía por entocnes, pero contiene propuesta, como diría su canto en su regreso ochentoso, con su banda Punch.
En "Guarda con la Rutina" profundiza la cuestión primaria en su poética. Allí dice que "Ese sol es el mismo de ayer/ Pero vos podés ser/ Alguien nuevo cada día./ Amigo, no dejes que te hagan bolsa/ Los cambios de la palanca/ La caja del corazón./ Si el mundo da vueltas en torno a un eje/ No lo imites que te vuelve/ Aburrido como él./ Todo hay que renovarlo/ Y hay que cambiarlo por novedad/ Aunque para guiarnos/ Siempre haya leyes que respetar./ Por eso amigo, guarda con la rutina/ Que te blanquea la sien/ Guarda con la rutina/ Renovarse está bien".
Ese elogio a la novedad tiene su elemento teológico en la Buena Nueva, expresado más claramente en el Apocalipsis, cuando el que estaba sentado en el Trono (el Señor) dice: "Yo hago nuevas todas las cosas". Tal como lo refiere el padre Fernando Cavaller, esa expresión no tiene que ver con el cambio en sí mismo sino con un nuevo abordaje de la situación, con la renovación que supone mirar al mundo con los ojos del Señor. Eso está muy presente en la poesía de Cantilo.
Este primer paso en su discografía, que aún tiene arreglos orquestales y cuyas letras son más bien costumbristas, pero ya incluye algunas canciones desde donde asoma su pensamiento humanista y cristiano. Por ejemplo, en "La quimera del confort" hace un contrapunto entre la oferta de la modernidad, que viene del Norte, con una vida plena, humana y natural, en contraste con lo artificial. No he podido recortar frases, ya que la argumentación es poderosa y vale la pena transcribirla casi por completo:

Ya sale el sol, tinto de cal 
por entre el ajedrez de la ciudad. 
Trepa un farol, baja al barrial 
y se despeina sobre un boulevard. 

Timon de luz, viril galán, 
en las veredas te haces muchos más, 
entre verdor y atardecer 
cada semáforo es un hijo infiel. 

Mirando al sol y a su color 
logré evadirme de este mundo gris 
donde no hay sol, sino un confort 
que nace al Norte y se pone al Sur. 

Los rayos ví dorar la cal, 
mas no los rostros de la humanidad. 

Que ve forjado el porvenir, 
mediante cuotas de anticoncebir. 
Todos marchan enfilados, la quimera del confort, 
yo me siento más humano y me voy atrás del sol. 

Se escapa ya el rubio rey, 
el pelirrojo sol crepuscular, 
mi sueño va siguiéndole 
por entre calles sin parquimetrar. 

Con lentitud naufragará, 
como una gran moneda de color, 
en un rincón del mas allá, 
quizás en la alcancía del Señor...

Propio de la época, su pensamiento político, su compromiso popular, se mezcla con sus creencias y con su arte. Su canción más característica, "La Marcha de la Bronca", luego de enumerar sus críticas al estado de situación dice que es una "marcha que también es esperanza, marcha de la bronca y de la Fe".+